La impresión 3D ha abierto posibilidades concretas en el sector médico: desde prótesis personalizadas hasta ayudas ortopédicas, desde modelos anatómicos para la planificación quirúrgica hasta dispositivos médicos de clase I y II. Cada aplicación requiere un material con características específicas, verificadas y documentadas.
La biocompatibilidad es el requisito principal: el material no debe liberar sustancias tóxicas en contacto con tejidos, sangre o fluidos corporales. La normativa de referencia es la ISO 10993 para los dispositivos médicos. No todos los PLA o PETG genéricos cumplen este requisito: hacen falta formulaciones medical-grade, sin aditivos anti-UV ni colorantes no aprobados.
El PEEK medical-grade es el material de referencia para implantes y componentes en contacto con tejido óseo: módulo elástico similar al del hueso cortical (3–5 GPa), resistencia a la esterilización en autoclave a 134 °C, radiotransparencia a los rayos X. Los filamentos PEEK de esta colección son formulaciones específicas para uso biomédico con certificación ISO 10993 o ASTM F3091 cuando corresponda.
El PLA biocompatible es adecuado para ayudas técnicas, ortesis y prótesis estéticas en contacto con la piel. El TPU medical-grade ofrece suavidad y confort para acolchados, calzado ortopédico y piezas en contacto prolongado con la piel.
Nota: la presencia de un filamento biocompatible es una condición necesaria pero no suficiente para la producción de un dispositivo médico regulado. El marcado CE requiere un proceso de cualificación que va más allá de la elección del material. Strato3D suministra materiales y documentación técnica — el proceso regulatorio es responsabilidad del fabricante del dispositivo.